Después de un mes de silencio, vuelven a salir las palabras, no es fácil el proceso, no es algo industrial, no es como hacer tornillos, no depende de la mecánica.
Ha sido un mes contradictorio, con lo mejor y lo peor.
Las cosas son así en la vida, no podemos evitarlo, solo podemos apretar los dientes, esperar que la tormenta amaine y después, respirar, limpiar las heridas, reconstruir y continuar el camino, no es cuestión de desaprovechar esto tan corto que se llama vida, no.
Lo peor, se recoge con la escoba, se amontona, se mira y se ve su inutilidad, se recuerda el dolor tan inmenso que nos ha causado y se mete en la bolsa de la basura, por las noches ya se encargara el sueño y los sueños de hacerlo desaparecer.
Lo mejor, eso lo conservamos, es como un trofeo, como algo extraordinario que nos ha sido regalado, como ese sol que nos calienta cuando tenemos fría el alma, esa ilusión que pervive, como agua fresca en el desierto.
Me he levantado, lo podéis ver, no sera la ultima caída, no, pero el conocimiento que siempre existe la posibilidad de caer, nos hace precavidos y fuertes, conocemos el dolor, no estamos abocados a el, es solo un accidente, algo que sucede, algo natural, como el día y la noche, si hay placer debe de existir su antagonista, se necesitan, aunque no lo deseemos, es así.
He vuelto.
Ha sido un mes contradictorio, con lo mejor y lo peor.
Las cosas son así en la vida, no podemos evitarlo, solo podemos apretar los dientes, esperar que la tormenta amaine y después, respirar, limpiar las heridas, reconstruir y continuar el camino, no es cuestión de desaprovechar esto tan corto que se llama vida, no.
Lo peor, se recoge con la escoba, se amontona, se mira y se ve su inutilidad, se recuerda el dolor tan inmenso que nos ha causado y se mete en la bolsa de la basura, por las noches ya se encargara el sueño y los sueños de hacerlo desaparecer.
Lo mejor, eso lo conservamos, es como un trofeo, como algo extraordinario que nos ha sido regalado, como ese sol que nos calienta cuando tenemos fría el alma, esa ilusión que pervive, como agua fresca en el desierto.
Me he levantado, lo podéis ver, no sera la ultima caída, no, pero el conocimiento que siempre existe la posibilidad de caer, nos hace precavidos y fuertes, conocemos el dolor, no estamos abocados a el, es solo un accidente, algo que sucede, algo natural, como el día y la noche, si hay placer debe de existir su antagonista, se necesitan, aunque no lo deseemos, es así.
He vuelto.
