Para cambiar de vida, hay que dejar parte de uno mismo en el camino, hay que renunciar a una parte de la vida que hemos vivido, una parte de nosotros mismos muere en el proceso, estamos lo queramos o no en proceso de cambio constantemente.
Lo que nos define o resume, es el pasado inmediato y el presente, en ese espacio de tiempo esta nuestro "yo", aunque nuestra esencia se pierde en los pocos años, en la instantánea del algodón de azúcar, el olor de las velas de cumpleaños, los abrazos de nuestra madre o los juegos en el parque.
Cuando la decisión se toma, esta se hace firmemente y es tajante, lo que se ralentiza un poco mas es el proceso de mudanza, ese decidir lo que se tira o no, lo que se conserva o no, lo que nos acompañara en esa nueva vida, lo que se seguirá poseyendo, hay que tener el control en el proceso, ser frío.
La consciencia nos enseña que una parte de nosotros se vacía de pasado y otra se va llenando de futuro, es un equilibrio que se realiza a nuestras espaldas, de forma natural y así debe ser, lo nuevo desaloja a lo viejo y de pronto un día te encuentras mirando al futuro, como si toda la vida se hubiera hecho así, de esa manera y te encuentras bien, has cortado las amarras, has elegido, el futuro es tuyo.
Algo en el pasado, te abrió los ojos, despertaste a la vida, miraste la vida como no lo habías hecho hasta ese momento, desempaquetaste la esperanza e ilusión y observaste con estupor hacia donde te dirigías, hacia ningún sitio.
Te miras por la mañana en el espejo y lo que ves, te da la bienvenida a esa nueva vida, te ha cambiado la cara, ni los ojos ni tu cara han cambiado, tu has cambiado.
Lo que nos define o resume, es el pasado inmediato y el presente, en ese espacio de tiempo esta nuestro "yo", aunque nuestra esencia se pierde en los pocos años, en la instantánea del algodón de azúcar, el olor de las velas de cumpleaños, los abrazos de nuestra madre o los juegos en el parque.
Cuando la decisión se toma, esta se hace firmemente y es tajante, lo que se ralentiza un poco mas es el proceso de mudanza, ese decidir lo que se tira o no, lo que se conserva o no, lo que nos acompañara en esa nueva vida, lo que se seguirá poseyendo, hay que tener el control en el proceso, ser frío.
La consciencia nos enseña que una parte de nosotros se vacía de pasado y otra se va llenando de futuro, es un equilibrio que se realiza a nuestras espaldas, de forma natural y así debe ser, lo nuevo desaloja a lo viejo y de pronto un día te encuentras mirando al futuro, como si toda la vida se hubiera hecho así, de esa manera y te encuentras bien, has cortado las amarras, has elegido, el futuro es tuyo.
Algo en el pasado, te abrió los ojos, despertaste a la vida, miraste la vida como no lo habías hecho hasta ese momento, desempaquetaste la esperanza e ilusión y observaste con estupor hacia donde te dirigías, hacia ningún sitio.
Te miras por la mañana en el espejo y lo que ves, te da la bienvenida a esa nueva vida, te ha cambiado la cara, ni los ojos ni tu cara han cambiado, tu has cambiado.

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