Había pasado mucho tiempo y entonces nació aquel bebé, su sonrisa llenó de alegría sus corazones y sus sueños, en aquella carita se reflejaba la promesa de un futuro dichoso, su piel suavita les llenaba del deseo de acariciarlo amorosamente.
Era algo precioso, les estaba empezando a cambiar sus vidas y ellos no se daban cuenta, o no lo parecía, no sabían hasta que punto empezarían a ver y sentir sensaciones que les parecerían increibles hoy.
Ya hacía más de dos años, el tiempo pasaba con rapidez, se escapaba entre los deditos de aquel bebé sonriente que les daba la vida, a veces les vencía la magnitud de todo aquello, querian abarcar más y alguna que otra angustia les tocaba sufrir, pero suave.
Deseaban cuidarlo juntos, como nada en este mundo, verlo crecer día a día.
Aquel 25 de marzo empezo el comienzo del resto de sus vidas.
El futuro, su futuro, ya se verá.
Era algo precioso, les estaba empezando a cambiar sus vidas y ellos no se daban cuenta, o no lo parecía, no sabían hasta que punto empezarían a ver y sentir sensaciones que les parecerían increibles hoy.
Ya hacía más de dos años, el tiempo pasaba con rapidez, se escapaba entre los deditos de aquel bebé sonriente que les daba la vida, a veces les vencía la magnitud de todo aquello, querian abarcar más y alguna que otra angustia les tocaba sufrir, pero suave.
Deseaban cuidarlo juntos, como nada en este mundo, verlo crecer día a día.
Aquel 25 de marzo empezo el comienzo del resto de sus vidas.
El futuro, su futuro, ya se verá.
