jueves, 30 de septiembre de 2010

DESTINO

Todo lo anterior no había servido para nada, tantas noches de bombardeo, tantos soldados inútilmente perdidos en pos de esa victoria que nunca llegaba, tantos recursos empleados y parecía que la situación estaba como el primer día.

Dio lo que parecía su ultima orden, sacar del arsenal el misil X-24 y emplazarlo en posición de disparo, era lo único que le quedaba, era su ultima esperanza, era el ultimo atisbo de victoria.

Mientras la cola de fuego del cohete se elevaba por el cielo, ese militar paciente, después de dos años y medio, era consciente que todavía era tiempo de esperar.

Esperar la victoria, esperar volver a casa, esperar la calidez de un rostro deseado, amado y añorado.

Allí iba su ultimo cartucho.

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