sábado, 17 de enero de 2009

SOÑAR

Le contaba los pormenores de su desgracia, realmente era una historia para llorar, de sufrimiento y desgracia, nunca lo pudo imaginar de ella, siempre la vio como una mujer con carácter, decidida y entregada a su trabajo y a su familia.

Estaba claro que se había equivocado, aparentemente no era así, era frágil y por lo que contaba y como lo contaba, era un ser humano destrozado, en pleno descenso de la autoestima, la miraba y podía sentir su dolor y sufrimiento, pero no le quedaban lágrimas para poder acompañarla.

Intento confortarla, que sintiera un poco de calidez a su lado, pero no era el día, su cabeza estaba a punto de estallar de tanta ida y venida de ideas, lo suyo acaparaba casi toda su capacidad de proceso y además era difícil mantener al margen ese torbellino, casi ni escuchaba, le costaba concentrarse, se sentía culpable por ello.

Avelina no tenia el día y menos las noches.

De pronto se dio cuenta que estaba tomándose el café sin azúcar y que tampoco en su vida había cosas dulces.

Esa noche, imagino, soñó, lleno de fantasía su vida, hizo en sueños lo que en su vida no había podido, se sintió feliz en ese mundo onírico y quizás fue ese impulso lo que la decidió por la mañana a buscar fuera de ella, lo que su interior había pintado aquella noche.

Empezó a ser valiente cada día y empezó a quererse, la vida dirá.

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