sábado, 29 de noviembre de 2008

SONIDO

Mauricio notaba una falta, sintió un vacío un tanto difícil y soportado al unisono, sus ojos buscaban y no hallaban.

Hizo un alto, pasaba algo nunca inimaginado, una situación muy rara, vio la palabra amor, la palabra cariño, compartir, alma, hogar, mirada, mitad, caricia, pasión, lágrimas, pausa, dormir, satisfacción, sonrisa, manos, boca, suspiro, principio, fotografía, salvación, sándwichs, cansancio, cosita, champán, labios, amiga, otoño, musica, ansia, soñar, calor, suavidad, voz, contacto, carita, paz............

Lo vio por fin, sabia la causa, la analizo un minuto y lo supo con claridad, sonrío.

¿Y tu, lo has pillado?


Solución:
Mauricio podía alcanzar una maravillosa vida sin la "e".

miércoles, 26 de noviembre de 2008

POSESIONES

Antes de acostarse, se acordó de pronto que tenia de retrasar una hora los relojes, era el cambio de hora, Avelina estaba cansada, así que lo dejo para el día siguiente.

Ya en la cama, sintió cierta melancolía, no tendría que atrasar los relojitos, ya no estaban en su vida, estaban en el recuerdo, se habían alejado como otras muchas cosas.

Antes de dormir, un pensamiento le dibujo una sonrisa invisible, en el relojito de su corazón, se había atrasado el tiempo casi treinta años.

LUNA

Mauricio leía el periódico y una noticia le llamo la atención, un rico riquísimo le había regalado a su novia una parcela en la luna, no era en una urbanización exclusivísima ni nada parecido, era en ese disco blanco que esta pegado al cielo y que vemos todos los mortales cuando levantamos la mirada por la noche.

Su primera reacción, fue exclamar: ¡la leche!.

Dejo el periódico en la mesa y recordó que los 4 pares de calcetines que se acababa de comprar le habían costado 8 euros, ¿cuanto costaría una parcela en la luna?.

Pensó en Avelina, en las veces que le había dicho o pensado: "si pudiera te regalaría la luna", esas cosas que se dicen.

Hacia unas semanas le regalo una linternita, daba luz, era útil y a ella le había gustado.

¿Para que querría ella una parcela tan lejos?

VIVIR?

En la vida, llega un momento que la muerte viene, es el ciclo vital por el que estamos vivos, nacemos para morir.

Ese intervalo, desde que nacemos hasta que morimos es donde se desarrolla la fiesta, donde colocamos los sentimientos, donde regamos con lágrimas y escuchamos el eco de las risas, donde miramos y olvidamos lo visto, donde nos acercamos a otros y dejamos que se acerquen aquellos que elegimos, unas veces acertamos y otras no tanto, donde aprendemos a aprender, vamos, un camino de múltiples intersecciones que no tiene señales ni indicaciones, un laberinto con reglas propias.

Vivimos y a veces estamos muriendo y otras sin embargo morimos y estamos viviendo plenamente, que contrasentido tan real.

De nosotros depende que vivamos muriendo o que muramos de amor para poder vivir.

En este mundo de maldad reivindicar ciertos sentimientos, parece ñoño, que eres un poco mariquita o que eres un débil de carácter, parece que hay que ser un hijo de puta para meter miedo a otros hijos de puta, que a lo peor, tienen mas miedo que tu a ver lo que les devuelve el espejo, por eso ya ni miran.


La vida no es un negocio y a veces ni parece vida, ¿de que vamos?.

jueves, 20 de noviembre de 2008

HABITACION

Mauricio se despertó, era temprano, se estaba acostumbrando a estos despertares, eran pocos los días que había tenido, para familiarizarse con los objetos que la habitación contenía, el espejo de Chaplin, las lamas blancas del armario, la puerta de la galería, la lampara.

Recordaba amaneceres en donde no reconocía lo que veía, eran angustiosos, duraba poco, pero la intranquilidad se apoderaba de el hasta que recordaba.

Empezaba a querer el entorno, olía a ella y la oscuridad hacia ese olor mas agradable.

Pero lo que mas le gustaba de su actual situación, era que salía por las mañanas, para volver por las tardes, era lo mejor.

Era otra habitación, pero también era una nueva vida, su vida, la que siempre quiso, con quien siempre deseó hacerlo.

martes, 18 de noviembre de 2008

ARISTOTELES

Mauricio había tenido un día de esos de perros, todo o casi todo había salido mal, su humor era pésimo.

Salio de la oficina, era tarde, exactamente dos horas y media mas tarde que cualquier día normal, pero no era un día normal.

Los demonios se le llevaron cuando no vio su coche en la acera, al principio pensó que se habría confundido, pero no, su mala leche aumento hasta cotas inimaginables cuando descubrió la pegatina en la acera, se lo había llevado la grúa, soltó todos los tacos que conocía y empezó a sudar, no era posible que esto estuviera sucediendo, empezó a temblar y sentir como la tensión le subía, notaba sus pulsaciones cada vez mas fuertes.

Todavía alterado, levanto la mano y paro un taxi, todavía no se había sentado cuando le indico al taxista el destino, el deposito municipal de vehículos.

En apenas media hora llego, el edificio era frío y gris.

Cuando bajo al tercer sótano se enfrento a la puerta que daba acceso a la oficina de cobro, la abrió, la furia que llevaba le hicieron dar grandes zancadas hasta ponerse delante de un hombrecillo, tras un cristal blindado, en el cubículo de pagos, que al verle llegar, se subió lentamente las gafas con un dedo.

Cuando Mauricio puso sus manos encima del pequeño mostrador, el hombrecillo levanto la mano derecha con el dedo índice extendido y muy lentamente dibujo un arco hasta señalar un mugriento folio que estaba pinchado en la pared, detrás de el, la vista de Mauricio siguió al dedo con evidente cabreo hasta visualizar aquel papel, que en principio pensó que seria la tarifa para sacar el coche, pero no era ninguna tarifa, era un texto en negrita, leyó:

"Cualquiera puede enfadarse, eso es muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada,
en el grado adecuado, en el momento oportuno,
con el propósito justo y del modo correcto, eso,
ciertamente, ya no resulta tan sencillo"
Aristoteles

Se produjo un silencio de unos minutos, la cara de Mauricio ya no denotaba esa furia con la que entro, estaba tranquila, miro al hombrecillo y le pregunto cuanto costaba sacar su vehículo del deposito, este respondió con un simple: "120 euros", los puso encima del mostrador, el le devolvió un papel y a los pocos minutos estaba conduciendo hacia su casa.

Mauricio llego a casa extrañamente sereno y tranquilo.

domingo, 9 de noviembre de 2008

CEBOLLAS

Se levanto temprano, era domingo, iba a ser una mañana intensa, la comida con la familia era importante.

Abrió el frigo y saco todo lo necesario, lleno la encimera con los ingredientes, todo estaba situado de una forma predeterminada, armoniosa.

La cebolla, picada la noche anterior, estaba en primera fila, abriría las hostilidades en el fuego, la picaba el día anterior por que era su costumbre y además le servía para relajarse e imaginar el resultado final, la fideuá se componía primero en su mente, los olores los percibía en ese momento, la cebolla era el primer paso.

Cada cebolla era distinta, las había redondas, con muchas capas, pelonas, barbudas, oscuras, claras, abombadas, asimétricas, planas, hundidas, gemelas, tristes, dormidas, cada una tenia su personalidad, dependiendo de como fuera, así sería el resto.

Usaba un cuchillo fino, sabia que uno ancho iría mejor, pero no le daba la libertad y el control que necesitaba, era un problema de geometría, de simetría y volúmenes, cada cebolla era un reto diferente, unas veces ganaba el, otras se tenia que adaptar y doblegarse.

Las lágrimas que a veces le producía el proceso, le deleitaban, la verdad, había un poco de sentimiento en ese acto y no pondría la mano en el fuego, pero creo que alguna que otra se deslizaba como ingrediente secreto.

Mauricio hacia el amor en la cocina, la pasión era la misma, no el resultado, pero eso daba un poco igual.

Del resto, quizás otro día lo cuente.

jueves, 6 de noviembre de 2008

FISICA Y QUIMICA

Avelina se sentía en un estado en que la lógica no existía por momentos, el amor que sentía era pura química y además se fabricaba en su cerebro.

Sufría una de las enfermedades más terribles y disparatadas que existen.

Sus síntomas eran muy parecidos a los de algunos trastornos obsesivo-compulsivos estudiados por la psiquiatría, como lavarse las manos continuamente o comprobar sin parar que una puerta esté bien cerrada, ella pensaba todo el día en una persona que venia a ser lo mismo.

Sus niveles de serotonina eran un 40% inferior al de las personas "sanas", unos niveles similares a los de aquellos que padecen cuadros depresivos.

La serotonina es un neurotransmisor que ejercía un efecto tranquilizante y optimista en su cerebro, por lo que ya sabia a qué se debía ese "no sé qué tengo, no sé qué me pasa" que le traía consigo ese amor que sentía.

La fase del enamoramiento según estudios tiene, químicamente, una caducidad de un año.

Y menos mal.

También sus hormonas sexuales estaban por las nubes, la testosterona y los estrógenos, se sabe que la producción de estas hormonas en invierno y con poco sol se reduce, pero con la llegada de la primavera, pues eso que todos sabemos, pero es que ella vivía en una primavera soleada desde hacia siete meses.

A decir verdad, durante la atracción sexual de Avelina habían aparecido en escena otros neurotransmisores: la adrenalina, que la aceleraba el ritmo cardiaco y la hacia sudar, entre otras maravillas, por los motivos mas variados o la dopamina, con efectos parecidos a los de la cocaína o la nicotina.

Todo un terremoto a nivel hormonal que era imposible que su organismo pudiera aguantar eternamente.

Por esta razón se moría, a veces sin saberlo, por pasar a la siguiente fase, en la que se va al cine el sábado o se ve la tele en el salón.

Pero a pesar de este terremoto que sacudía cada día su cuerpo y mente, todavía había otras hormonas que intentaban resolver ese come-come que le traía el amor, las que le debían decidir si la persona objeto su obsesión y desarreglo hormonal, merecía la pena.

La occitocina es una hormona segregada por el hipotálamo durante el parto y la lactancia.

Queda claro pues, el componente de unión, comunión, o como le queramos llamar, que comporta.

Lo bueno de la cuestión es que durante el orgasmo su cerebro también la segregaba, o sea, que cuanto más sexo tenia con Mauricio, mayor grado de compromiso y de confort sentía.

La occitonina actuaba en pocos segundos y era responsable de sus subidas de tensión sexual ocasionadas, por ejemplo, por una simple caricia de el.

¿Será que la hormona de la fidelidad, existe? Sin duda, el cerebro de algunos debe estar atrofiado.

martes, 4 de noviembre de 2008

TERNURA

Estando en el supermercado, de repente se vio enfrente de un carro que llevaba un capazo con un niño de un añito durmiendo, se quedo mirando fijamente su carita regordeta y tranquila, con las manitas juntitas, le lleno de ternura, ¿y a quien no?.

Pero no era el niño que le producía ese sentimiento, era el recuerdo de hacia días, despertar y ver la almohada de al lado, llena de paz y quizás soñando con él.

De repente sonó el móvil, le trajo de nuevo al mundo real, era Avelina que le recordaba que había reunión de padres en el colegio y de paso que comprara lechuga morada, hoy tocaba súper ensalada y sus maravillosas hamburguesas.

Después de cenar los tres y trastear un poco por internet, se acordó de ese despertar, eso no se lo quitaba nadie, sonrío.

SESION DE TARDE

El cine estaba lleno a reventar, le había costado trabajo comprar la entrada para esa sesión, como siempre se aprovisiono de las palomitas y de la botella de refresco, era un rito que nunca se saltaba.

La película prometía, en la oficina la habían puesto muy bien y esa unanimidad era extraña, como siempre, era de amor, solo veía de ese tipo.

Se metía en el papel de la protagonista y se sentía ella, era feliz o desgraciada según el guión, hoy tocaba ser feliz, eso si, sufriendo un poco, lo normal.

Se sentó en la butaca, esta vez estaba centrada, mejor así, se puso el abrigo en las piernas y espero pacientemente a que la luz se apagara.

Era el único momento en que aparcaba su vida gris y se sentía protagonista.

No era guapa pero tenia una mirada que enamoraba, lastima que nunca nadie la miro.

MAR

A pesar de las dificultades, siempre tenia una sonrisa para colgar en su boca, era su cara de siempre, la de toda la vida, no importaba lo que en su interior se debatiera, por mucha seriedad que tuviera, esa sonrisa siempre volvía a su cara.

Era como un poderoso escudo que paraba los golpes, le protegía.

No era estúpido, simplemente sufría lo justo y necesario y tenia buena actitud, esa que últimamente le hacia cortar las amarras que le ataban a ese puerto solitario y vacío de luces, esa que le empujaba a navegar hacia un mar libre y soleado, esa que le hacia desear con toda su alma ese olor del mar, hacia tanto tiempo olvidado, ese olor que un día se metió por su nariz e hizo que deseara vivir en el.

Ahora era ya momento de que esa sonrisa le llevara hacia el.

CRACK

Eran las diez y media en la ciudad, en el salón estaban Avelina y su hija Paula, Mauricio estaba en la cocina fregando los cacharros de la cena, cuando termino, se unió a ellos en el sofá, en el pequeño estaba Avelina echada y en el otro Paula y Mauricio, lo compartían, veían la tele, el cogió el mando de la tele y la apago, las dos le miraron extrañadas.

El, con voz grave empezó a sacar lo que tenia dentro, de una forma pausada y tranquila, les dijo que no estaba bien, no se encontraba bien desde hacia años, se había replanteado su vida casi cada día y el resultado era que esa convivencia de 18 años con Avelina tocaba a su fin, por el bien de todos, así lo pensaba el.

Paula con sus 15 años y Avelina con sus 49, empezaron a encajar el golpe con lágrimas en los ojos, cada una a su manera.

Hay historias que comienzan con una mirada en un pasillo de día y otras terminan en un sofá de noche.

En algún otro lugar, el sol se asomaba y calentaba a un corazón cada vez mas, aunque fuera de noche.
 
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.