Buscó su nombre en japones, se puso en el móvil un anagrama con sus letras, sus iniciales siempre las escribía en mayúsculas y los días de lluvia le parecía verla entre las nubes.
Nunca se quiso acercar a ella, le daba mucho respeto, sabia que tenia una vida, no era miedo al rechazo, era simple timidez, cuando iba al parque y miraba al estanque se quedaba embelesado con los fulgores del sol en el agua, eran como su sonrisa, bonita y chispeante, no podía estar ni un momento sin pensar en ella, en la de cosas que harían, con lo que reirían con sus chistes, era un amor delicioso y sincero.
La única vez que se decidió a plantarse delante de ella, estaba nervioso, echo un flan, eso fue a los tres meses de morir ella, no quiso ir al entierro había demasiada gente y seguramente no se fijaría en el, quería que el encuentro fuera a solas, así que con su ramito de flores que había recogido con tanto amor en los jardines de la residencia y su traje de los domingos para el cementerio que se fue.
Allí le declaro todo su amor y le leyó una poesía que le había escrito tres años atrás, tras dos horas delante de la lapida, doblo la poesía y la metió en un jarroncito, cambio las flores por las suyas y dandole un beso a la lapida se despidio, salio del cementerio muy despacio como saboreando el paseo, en voz muy bajita decia "Amor mio, no te preocupes, que mañana estaremos juntitos por primera vez".
Al dia siguiente la sala "C" de la residencia fue a desayunar, el no fue, estaba con su traje de los domingos, rigido en la cama, con una sonrisa.
Nunca se quiso acercar a ella, le daba mucho respeto, sabia que tenia una vida, no era miedo al rechazo, era simple timidez, cuando iba al parque y miraba al estanque se quedaba embelesado con los fulgores del sol en el agua, eran como su sonrisa, bonita y chispeante, no podía estar ni un momento sin pensar en ella, en la de cosas que harían, con lo que reirían con sus chistes, era un amor delicioso y sincero.
La única vez que se decidió a plantarse delante de ella, estaba nervioso, echo un flan, eso fue a los tres meses de morir ella, no quiso ir al entierro había demasiada gente y seguramente no se fijaría en el, quería que el encuentro fuera a solas, así que con su ramito de flores que había recogido con tanto amor en los jardines de la residencia y su traje de los domingos para el cementerio que se fue.
Allí le declaro todo su amor y le leyó una poesía que le había escrito tres años atrás, tras dos horas delante de la lapida, doblo la poesía y la metió en un jarroncito, cambio las flores por las suyas y dandole un beso a la lapida se despidio, salio del cementerio muy despacio como saboreando el paseo, en voz muy bajita decia "Amor mio, no te preocupes, que mañana estaremos juntitos por primera vez".
Al dia siguiente la sala "C" de la residencia fue a desayunar, el no fue, estaba con su traje de los domingos, rigido en la cama, con una sonrisa.
