domingo, 23 de marzo de 2008

CONFESIONES

Avelina Maria Molina Cuesta, termino de leer el correo y se acabo de romper, intento responder, pero no tenía palabras y de tenerlas solo darian dolor.

Entendía las palabras que leía, eran palabras dichas con la razón y con el corazón, hacia días que las comunicaciones la habían arrancado algo que tenia cosido al alma desde hacia tiempo, no esperaba nada, quizás sus palabras no fueron exactas, quizás la forma no fue la adecuada, quizás había revelado demasiados secretos, traspasando las fronteras de la razón y lo peor de todo, dañando a una persona maravillosa.

Llevaba tres meses con esa sensación agarrada al estomago y por fin, ese correo puso lógica en aquella sinrazón, no sentía nada, parecía en coma delante del correo, en sus ojos, solo el vacío del dolor.

Sabía que la habían perdonado, empezaba a darse cuenta que tendría que aprender a vivir de nuevo, que todo seguía igual en su entorno, que su vida había dado tres vueltas de campana, lo pensaba mientras regaba las macetas con agua fresca y con sus lagrimas.

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