Como un ladrillo pesa la tristeza,
que se une a otra, a otra y a otra,
van formando el muro de la infelicidad
que no me deja avanzar,
por eso cuando hoy te he visto sonreír,
tu no lo sabes, pero esa sonrisa
me quita poco a poco los ladrillos de mi muro,
sigo sin avanzar,
pero al menos tengo
esperanza e ilusión de poder pasar por esa fractura.
domingo, 27 de abril de 2008
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