Como dos hijas de una misma madre, como dos hijas muy parecidas, así son la ausencia y la perdida, dos significados que a veces se confunden entre si, haciéndose pasar la una por la otra, engañándonos, jugando con nuestros sentidos, llenado una parte de nuestra existencia de tristeza y melancolía, pintando el cielo de gris y escondiendo la esperanza.
Si la ausencia son los brazos que están vacíos y la piel que no siente, la perdida son los ojos que a fuerza de no ver, olvidan poco a poco lo vivido, la crueldad es la madre de las dos, bien alimentadas con lo mas querido por nosotros, crecen dentro y hacen del vivir un penoso camino.
Las desterraría de este mundo, sino fuera por que a fuerza de llevar el dolor por bandera, nos dan la justa medida del corazón que tenemos, de cuanto amor nos cabe y de cuanto cariño regalamos.
viernes, 11 de julio de 2008
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