" Sin riesgo no hay recompensa. "
Así decía una lamina en la casa donde vivía Avelina, justo en la entrada, de letras azules con fondo rojo, lo puso hace unos días, le costo elegir el marco que al final fue uno bastante discreto, como para no quitar protagonismo al mensaje que contenía.
La historia de esa lamina, sera mejor que se la preguntéis a ella.
Cuando arriesgamos algo importante en nuestra vida, o lo hacemos por desesperación o con la idea de obtener algo valioso a cambio.
No me referiré a la primera razón, hablaré de la segunda, esa que suena a casino, la de poner una moneda y ganar 100, pero no en ese sentido, en el contrario, apostar 100 con probabilidades de solo ganar una o ninguna, eso es una apuesta y eso es correr riesgos, valgame el cielo.
Avelina apostó su vida, apostó su mundo, su forma de vivir, sus costumbres, el cielo de por la mañana, el mirarse al espejo, su tranquilidad, su comodidad, en fin, su realidad, pudo perderlo todo, quedarse con apenas nada entre sus manos, pero se arriesgó y ganó.
Esa fue la causa de poner esa lamina a la entrada de aquella casa, en un sitio donde se viera nada mas llegar, con esas ganas de llegar siempre que tenia, allí estaba para recordar que en un momento de su vida, lo puso todo al borde del precipicio, sabiendo apenas lo que sucedería mas tarde.
Avelina esta convencida que hizo, no lo correcto, sino lo que tenia que hacer.
martes, 1 de julio de 2008
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