Mauricio se despertó, era temprano, se estaba acostumbrando a estos despertares, eran pocos los días que había tenido, para familiarizarse con los objetos que la habitación contenía, el espejo de Chaplin, las lamas blancas del armario, la puerta de la galería, la lampara.
Recordaba amaneceres en donde no reconocía lo que veía, eran angustiosos, duraba poco, pero la intranquilidad se apoderaba de el hasta que recordaba.
Empezaba a querer el entorno, olía a ella y la oscuridad hacia ese olor mas agradable.
Pero lo que mas le gustaba de su actual situación, era que salía por las mañanas, para volver por las tardes, era lo mejor.
Era otra habitación, pero también era una nueva vida, su vida, la que siempre quiso, con quien siempre deseó hacerlo.
Recordaba amaneceres en donde no reconocía lo que veía, eran angustiosos, duraba poco, pero la intranquilidad se apoderaba de el hasta que recordaba.
Empezaba a querer el entorno, olía a ella y la oscuridad hacia ese olor mas agradable.
Pero lo que mas le gustaba de su actual situación, era que salía por las mañanas, para volver por las tardes, era lo mejor.
Era otra habitación, pero también era una nueva vida, su vida, la que siempre quiso, con quien siempre deseó hacerlo.

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