Se sentó en uno de los primeros bancos, miro al altar, el cristo tenia expresión triste, siempre eran tristes, en medio de tanto lujo y boato, esa expresión mostraba lo único verdaderamente humano entre tanto decorado.
Avelina no era religiosa, nunca lo había sido, sus padres la llevaban de pequeña a misa y hay cosas que no caen en el olvido, era una costumbre y el mejor sitio para pensar y estar tranquila, hasta las nueve no había misa, así que tenia tiempo de sobra.
Puso el móvil en silencio y envío un mensaje, "llegaré tarde".
Estaba cansada, su vida era ir deprisa a todos los sitios, las pocas ocasiones que tenia de estar tranquila, aunque no relajada, le parecían extrañas.
Necesitaba pensar en todo lo ocurrido, sabia que la solución solo la tenía el tiempo, ese cruel elemento que corre en contra cuando la necesidad se agarra a tu vida.
sábado, 2 de agosto de 2008
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