Con diecialgo recuerdo que la acompañaba a un baile de sábado que se hacia en el gimnasio de un colegio bien, cinco duros la entrada por pareja, una mesa y un tocadiscos, otra con bebidas y un cura santificando el evento.
Los bailes eran alegres pero todos esperábamos los lentos, casi una hora de lentos, de 7 a 8, era el éxtasis, ella iba con la carabina de su hermana, hacia una semana que le había cogido la mano por primera vez, todo un logro.
Mientras sonaba nuestro himno "Samba pa ti" de Santana, recuerdo y se me pone la piel de gallina, me acerque a su cuello muy despacito, lo roce, casi lo bese y poniendo mi boca en su oreja, con el pulso a mil por hora e inundándome de su olor de adolescente, con los parpados apretados y con un miedo y un placer que nunca había sentido, allí dije por primera vez un "te quiero".
En ese instante desapareció todo, no esperaba respuesta, solo escuche salir de mi boca esas dos palabras y me apreté con suavidad a ese cuerpo que me aceptaba.
Los bailes eran alegres pero todos esperábamos los lentos, casi una hora de lentos, de 7 a 8, era el éxtasis, ella iba con la carabina de su hermana, hacia una semana que le había cogido la mano por primera vez, todo un logro.
Mientras sonaba nuestro himno "Samba pa ti" de Santana, recuerdo y se me pone la piel de gallina, me acerque a su cuello muy despacito, lo roce, casi lo bese y poniendo mi boca en su oreja, con el pulso a mil por hora e inundándome de su olor de adolescente, con los parpados apretados y con un miedo y un placer que nunca había sentido, allí dije por primera vez un "te quiero".
En ese instante desapareció todo, no esperaba respuesta, solo escuche salir de mi boca esas dos palabras y me apreté con suavidad a ese cuerpo que me aceptaba.

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