martes, 23 de marzo de 2010

CICATRICES

Avelina se miro en el espejo del baño, vio unas arrugas fruto del paso del tiempo, vio el sufrimiento diario de tantos y tantos días, vio la angustia de muchas noches en blanco, vio el recuerdo de hematomas que recordaba, vio el desprecio de otros ojos, vio muchas mentiras y engaños, vio la soledad de una cama compartida, vio todas y cada una de las ilusiones machacadas, vio las lagrimas que nunca creyó derramar, vio el vacío de un calendario, vio la eterna convalecencia de su alma, vio su conformismo valiente, vio muchas mañanas llenas de desánimo voluntarioso, vio su fragilidad vestida de costumbre, vio como un día su sonrisa se enredo de melancolía, vio dolor anestesiado de habitualidad, vio tanto asco nunca confesado.

La noche anterior le habían enviado uno de esos correos que tanto gusta compartir a la gente, era un pps un tanto filosófico y edulcorado con amaneceres, flores, paisajes y escenas tiernas de bebes, era uno mas de entre tantas tonterías que solía recibir y compartía con su circulo mas intimo, pero había un pensamiento que aquella noche se hizo hueco en ella:

“Las cicatrices nos dicen de donde venimos pero no a donde vamos”.


Después de tomarse a la carrera su café con leche, cogió el bolso, abrió la puerta y salio a la vida.

Ahora si.

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